viernes, 21 de octubre de 2011
LAS REFORMAS BORBÓNICAS.
Las Reformas Borbónicas y las Intendencias de Nueva España
Intendencias de Nueva España
Con el sistema de intendencias se implantó una nueva organización territorial y administrativa en los Virreinatos. Las intendencias se ocupaban de aspectos políticos, económicos y militares de sus jurisdicciones, y los intendentes eran nombrados por el monarca.
Desde el siglo XVI, la casa reinante en España era de la familia Habsburgo, de origen austriaco, pero en 1700 falleció el último rey de la dinastía, Carlos II, sin dejar descendencia directa. Después de no pocos conflictos, la sucesión recayó en el príncipe francés Felipe de Anjou, sobrino nieto del difunto rey, quien asumió el trono de España con el nombre de Felipe V e inició una nueva dinastía, la de los Borbón, por el apellido de la familia a la que pertenecía, y que era la misma que reinaba en Francia. Los reyes de la casa de Borbón comenzaron una profunda reforma en España porque consideraban que el país estaba muy atrasado en comparación con los demás países europeos. Efectivamente, los cambios modernizadores que transformaban a Europa no habían tenido cabida en España, y en el siglo XVIII estaba en desventaja económica y tecnológica respecto del mundo occidental. Cuando las reformas borbónicas quedaron consolidadas en la península ibérica, los monarcas decidieron extenderlas también a las colonias del imperio, lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII por iniciativa del rey Carlos III quien gobernó el imperio español de 1759 a 1788.
Las reformas aplicadas en la Nueva España y en otras colonias del imperio tenían por principal objetivo recuperar para la corona el poder que los reyes de la familia Habsburgo habían ido delegando en algunas corporaciones de las colonias, como la iglesia católica y los consulados de comerciantes, así como al menos moderar la creciente corrupción de todas las esferas del gobierno. Ejercer el poder sin la interferencia de estas corporaciones también significaba canalizar hacia la corona los beneficios económicos que éstas acaparaban. La batalla fue muy reñida porque se afectaron muchos y muy fuertes intereses creados desde tiempo atrás.
Con el sistema de intendencias se implantó una nueva organización territorial y administrativa en los Virreinatos. Las intendencias se ocupaban de aspectos políticos, económicos y militares de sus jurisdicciones, y los intendentes eran nombrados por el monarca.
Una de las Reformas Borbónicas mas importantes impulsadas por José de Gálvez fue la implantación en la Nueva España de una institución de origen francés, la intendencia, cuyo principal objetivo era aumentar el control de la administración de todas las provincias, tanto en la recaudación de impuestos como en el fomento de las actividades productivas de cada región, de modo que el resultado final fuera el incremento de ingresos de la Real Hacienda. La primera intendencia erigida en la Nueva España fue la de Arizpe, en el año 1770, y esta ciudad fue la sede del intendente. El catalán Pedro Corbalán fue nombrado intendente provisional mientras el rey confirmaba el plan de De Gálvez y otorgaba los nombramientos definitivos.
Más tarde, en 1786, el rey promulgó la "real ordenanza para el establecimiento e instrucción de intendentes de ejército y provincia en el Reino de la Nueva España". Ese año se extendió a todo el virreinato el sistema de intendencias; se erigió una intendencia general en la ciudad de México y 10 de provincia que, además de la de Arizpe, fueron las de Mérida, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guanajuato, Guadalajara, Valladolid (Morelia), San Luis Potosí, Zacatecas y Durango.
La real ordenanza de 1786 modificó profundamente la organización política y administrativa de la Nueva España. De hecho, desapareció la antigua división en reinos, gobernaciones y provincias e incluso la figura del virrey quedó muy limitada. La nueva división territorial estaba pensada en función de la mejor administración de las regiones y en cada intendencia había una única autoridad superior en la persona del intendente.
La ordenanza indicaba que éste tenía competencia en cuatro ramos: justicia, hacienda, guerra y "policía". El intendente era juez supremo en su territorio, pero supeditado a la correspondiente audiencia. En Arizpe, la dependencia era de la Audiencia de Guadalajara. En el ramo de hacienda el intendente tenía injerencia en todos los asuntos fiscales y de gastos públicos, pero nominalmente estaba subordinado al intendente general de México. En el ramo de guerra estaba sujeto al comandante general, y sólo si era militar podía ejercer a plenitud su autoridad en este ramo; si no lo era, sencillamente se ocupaba de los asuntos administrativos del ejército. El ramo de policía, que hoy llamaríamos "de Fomento", consistía en ejercer las acciones convenientes para estimular las actividades productivas del territorio, es decir, fortalecer la economía para hacer crecer la recaudación fiscal. La ordenanza preveía que las intendencias se subdividieran en partidos, con un subdelegado como autoridad principal, que tenía las mismas atribuciones del intendente, pero dentro de su partido. Tanto el intendente como el subdelegado tenían prohibido inmiscuirse en asuntos de comercio, pues se deseaba eliminar la mala imagen que los alcaldes mayores y algunos gobernadores habían dejado en la población por estar coludidos con comerciantes.
Con el sistema de intendencias se implantó una nueva organización territorial y administrativa en los Virreinatos. Las intendencias se ocupaban de aspectos políticos, económicos y militares de sus jurisdicciones, y los intendentes eran nombrados por el monarca.
Desde el siglo XVI, la casa reinante en España era de la familia Habsburgo, de origen austriaco, pero en 1700 falleció el último rey de la dinastía, Carlos II, sin dejar descendencia directa. Después de no pocos conflictos, la sucesión recayó en el príncipe francés Felipe de Anjou, sobrino nieto del difunto rey, quien asumió el trono de España con el nombre de Felipe V e inició una nueva dinastía, la de los Borbón, por el apellido de la familia a la que pertenecía, y que era la misma que reinaba en Francia. Los reyes de la casa de Borbón comenzaron una profunda reforma en España porque consideraban que el país estaba muy atrasado en comparación con los demás países europeos. Efectivamente, los cambios modernizadores que transformaban a Europa no habían tenido cabida en España, y en el siglo XVIII estaba en desventaja económica y tecnológica respecto del mundo occidental. Cuando las reformas borbónicas quedaron consolidadas en la península ibérica, los monarcas decidieron extenderlas también a las colonias del imperio, lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII por iniciativa del rey Carlos III quien gobernó el imperio español de 1759 a 1788.
Las reformas aplicadas en la Nueva España y en otras colonias del imperio tenían por principal objetivo recuperar para la corona el poder que los reyes de la familia Habsburgo habían ido delegando en algunas corporaciones de las colonias, como la iglesia católica y los consulados de comerciantes, así como al menos moderar la creciente corrupción de todas las esferas del gobierno. Ejercer el poder sin la interferencia de estas corporaciones también significaba canalizar hacia la corona los beneficios económicos que éstas acaparaban. La batalla fue muy reñida porque se afectaron muchos y muy fuertes intereses creados desde tiempo atrás.
Con el sistema de intendencias se implantó una nueva organización territorial y administrativa en los Virreinatos. Las intendencias se ocupaban de aspectos políticos, económicos y militares de sus jurisdicciones, y los intendentes eran nombrados por el monarca.
Una de las Reformas Borbónicas mas importantes impulsadas por José de Gálvez fue la implantación en la Nueva España de una institución de origen francés, la intendencia, cuyo principal objetivo era aumentar el control de la administración de todas las provincias, tanto en la recaudación de impuestos como en el fomento de las actividades productivas de cada región, de modo que el resultado final fuera el incremento de ingresos de la Real Hacienda. La primera intendencia erigida en la Nueva España fue la de Arizpe, en el año 1770, y esta ciudad fue la sede del intendente. El catalán Pedro Corbalán fue nombrado intendente provisional mientras el rey confirmaba el plan de De Gálvez y otorgaba los nombramientos definitivos.
Más tarde, en 1786, el rey promulgó la "real ordenanza para el establecimiento e instrucción de intendentes de ejército y provincia en el Reino de la Nueva España". Ese año se extendió a todo el virreinato el sistema de intendencias; se erigió una intendencia general en la ciudad de México y 10 de provincia que, además de la de Arizpe, fueron las de Mérida, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guanajuato, Guadalajara, Valladolid (Morelia), San Luis Potosí, Zacatecas y Durango.
La real ordenanza de 1786 modificó profundamente la organización política y administrativa de la Nueva España. De hecho, desapareció la antigua división en reinos, gobernaciones y provincias e incluso la figura del virrey quedó muy limitada. La nueva división territorial estaba pensada en función de la mejor administración de las regiones y en cada intendencia había una única autoridad superior en la persona del intendente.
La ordenanza indicaba que éste tenía competencia en cuatro ramos: justicia, hacienda, guerra y "policía". El intendente era juez supremo en su territorio, pero supeditado a la correspondiente audiencia. En Arizpe, la dependencia era de la Audiencia de Guadalajara. En el ramo de hacienda el intendente tenía injerencia en todos los asuntos fiscales y de gastos públicos, pero nominalmente estaba subordinado al intendente general de México. En el ramo de guerra estaba sujeto al comandante general, y sólo si era militar podía ejercer a plenitud su autoridad en este ramo; si no lo era, sencillamente se ocupaba de los asuntos administrativos del ejército. El ramo de policía, que hoy llamaríamos "de Fomento", consistía en ejercer las acciones convenientes para estimular las actividades productivas del territorio, es decir, fortalecer la economía para hacer crecer la recaudación fiscal. La ordenanza preveía que las intendencias se subdividieran en partidos, con un subdelegado como autoridad principal, que tenía las mismas atribuciones del intendente, pero dentro de su partido. Tanto el intendente como el subdelegado tenían prohibido inmiscuirse en asuntos de comercio, pues se deseaba eliminar la mala imagen que los alcaldes mayores y algunos gobernadores habían dejado en la población por estar coludidos con comerciantes.
martes, 20 de septiembre de 2011
La Instauración de las Audiencias y el Virreinato.
Concepto clave: Peninsular: Dícese de los españoles nacidos en la península ibérica.
Primera Audiencia
Si bien, la Primera Audiencia o Real Audiencia, fue una istitución de origen medieval que se fundó en Castilla en el siglo XIV. Sin embargo, fue en 1528 cuando ésta se estableció en la Nueva España, la cual se encontraba constituida por un presidente, el virrey y los oidores o jueces (éstos últimos encargados de la protección de los gobernados así como los intereses de la Corona Española); y su función era administrar la máxima órden de justicia.
Ésta Primera Audiencia o Real Audiencia se caracterizó por la ambición de sus autoridades así como su crueladad y el abuso de los indígenas para beneficio de los españoles. Omitiendo los derechos y necesidades de los indígenas.
De hecho, fue ésta Audiencia la instauradora de la Inquisición y el Santo Oficio en la Nueva España.
Fig. 1: Inquisición
Nueva Galicia
Algunos años después de que Cortés lograra someter a México-Tenochtitlán, Nuño de Guzmán emprendió una serie de campañas militares hacia el Occidente, en lo que sería denominado como Nueva Galicia (Jalisco, Zacatecas, Aguascalientes, Nayarit y parte de Sinaloa).
Fig 2: Nueva Galicia
Segunda Audiencia
La Segunda Audiencia gobernó desde enero de 1531 hasta abril de 1535.
A diferencia de la Primera Audiencia, ésta Segunda Audiencia realizó la gran de revisar la precaria situación de los indígenas, liberó a todos aquellos que habían sido esclavizados y redujo los montos de tributo que se habían impuesto a las comunidades. Además que, se instauró el sistema municipal (formación de ayuntamientos) en los pueblos de indios para contrarrestar el poder de los caciques que, en ocasiones, pactaban con los españoles en perjuicio de su propia gente.
La audiencia acordó también la fundación de una ciudad para los colonos españoles que no vivirían sólo de la tributación indígena, puesto que debían ser agricultores que introdujeran nuevos cultivos y técnicas, y asrtesanos que trajeran oficios nuevos para dicha tierra: así surgió Puebla de los Ángeles, es decir; Puebla.
Econmienda
La encomienda se denomina como la fórmula empleada por los españoles para apropiarse del trabajo y riqueza de los pobladores indígenas. Aunque la encomineda no incluía la propiedad de la tierra, ni el encomendado tenía autoridad de juzgar a los indígenas.
Ésta institución tenía un origen feudal y servía más para premiar y atribuir a los capitanes y soldados después del combate, y para pacificar la tierra y repartir el poder.
A pesar de todo, a la Corona Española no resultaba muy de su agrado la encomienda, puesto que el reparto de territorio y, principalmente, el hecho de que los encomenderos heredaran a sus hijos las encomiendas indefinidamente, menguaba y quebrantaba el poder real. Por ello, las autoridades se vieron constantemente intentando frenar la encomienda y, una de las medidas que se empleó fue evitar que se heredara más allá de la tercera generación.
Mercedes y repartimiento
La fórmula predominante y característica de la economía colonial, después de las primeras décadas, fue la combinación de las mercedes y el repartimiento. La Corona Española "hacía merced", es decir, obsequiaba, tierras a los españoles que poblaban el territorio conquistado. Los españoles podían dedicar ésas tierras a la agricultura o a la ganadería; y también se otorgaban mercedes en las áreas de explotación minera. En todos éstos casos, los españoles podían emplear a los trabajadores indígenas que les eran repartidos.
Finalmente, cabe mencionar que lo más común era que una merced no excediera más de una caballería la cuál equivale a 50 km2.
Cabe mencionar también que las alianzas matrimoniales permitieran que algunos agricultores y rancheros hicieran crecer sus patrimonios, dando como resultado el despojo territorial de los indígenas.
Fig. 4: Mercedes y Repartimiento
Virreinato
El primer virrey de la Nueva España fue Antonio de Mendoza.
La función del virreinato radicaba en acatar las órdenes directas del rey de España en sus colonias, así como atender los asuntos administratiivos, militares y de justicia en la Nueva España.
Fig. 5: Antonio de Mendoza, Primer Virrey de la Nueva España.
Publicado por: María José T. Herrea
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